martes, 23 de noviembre de 2010

Rasputin

La situación en el Imperio Ruso durante las primeras décadas del siglo XX no era nada fácil. El gobierno zarista de Nicolás II estaba cada vez más deteriorado, y la población exigía un cambio en la forma de gobierno. La guerra ruso-japonesa y el estallido de la Primera Guerra Mundial no ayudaban a calmar las cosas. En medio de todo esto, surgió una figura fascinante en el palacio de los zares, Rasputin.

La familia real, con el zar Nicolas II a la cabeza.

Grigori Yefímovich Rasputin nació en un pueblo llamado Pokrovskoye, cerca de la región de Siberia el 22 de enero de 1869. No recibió educación alguna, y pasó su infancia como ladrón de ganado para sobrevivir. A los 18 años fue enviado a un monasterio durante 3 meses como penitencia por uno de sus robos, donde afirmó tener una visión de la Virgen lo cual lo animó para convertirse en místico.

Rasputin está pensando, seguramente en algo erótico-festivo.

Poco tiempo después ingresó en una secta cristiana llamada Khlysty (los flagelantes), que afirmaba que el dolor era el medio para alcanzar la fe verdadera. En las reuniones de la secta se celebraban grandes fietas y orgías, y el joven Rasputin fue ascendiendo puestos dentro de la organización. Durante estos años ganó una notable experiencia sexual, que le valdrían su fama posterior.

Rasputin os bendice, pecadores.

Viaja por todo el mundo como un peregrino, continuando su formación religiosa y esotérica, se convierte en un gran orador con una personalidad abrumadora, de gran carisma y mirada penetrante. Tenía una gran capacidad de actuación que utilizaba para conseguir todos sus propósitos. De vuelta en San Petersburgo, es contratado por la familia real como adivino y curandero del heredero al trono, afectado de hemofilia.


La zarina pronto convirtió a Rasputin en su amigo y confidente, considerándolo un enviado de Dios para ayudarla. Nuestro protagonista fue ganando poder dentro de la corte hasta el punto de influir en todas las decisiones de palacio, incluso tomándolas él mismo cuando el zar estaba ausente por las guerras. Apodado el "monje loco", era famoso por su desenfreno sexual y frecuentaba las alcobas de las mujeres de la alta sociedad rusa.

Rasputin con un grupo de admiradoras.

La posición de Rasputin era cada vez más incómoda para todos. Sus decisiones estaban arruinando el gobierno del Imperio Ruso, amparado por una reina totalmente hechizada por sus encantos, y las mujeres de la nobleza se peleaban por pasar una noche con él. El príncipe Félix Yusupov y el duque Demetrio Romanov planificaron su asesinato.

En compañía de su hija María Rasputina.

Yusupov sabía que Rasputin estaba sexualmente atraído por su esposa Irina, así que le ofreció al místico una recepción en palacio para conocerla. Toda la comida se había preparado con una alta dosis de cianuro, más que suficiente para matar a un hombre. El bueno de Rasputin no pareció verse afectado por el veneno, que después de tomar algunas pastas sacó una guitarra y se puso a cantar algunas canciones de folklore ruso durante más de una hora. Los conspiradores, hartos de la situación, terminaron disparándole con un revolver por la espalda. Lo trasladaron a una casa para examinar el cadáver y entonces Rasputin se levantó y trató de escapar. Entonces le dispararon dos veces más, una de ellas en la cabeza, y lo lanzaron a las heladas aguas del río Neva. La autopsia reveló que la causa de la muerte fue el ahogamiento. Era el 29 de diciembre de 1916, Rasputin tenía 47 años.

Durante su autopsia, el pene de Rasputin fue cortado y actualmente se exhibe en el museo del erotismo de San Petersburgo que regenta un urólogo local. Se dice que contemplar sus 28,5 cm de longitud ayuda a curar la impotencia.

Tachán! Adivinad lo que es eso.

Vamos que al final el asesinato de Rasputin fue por una cuestión de tamaño.

1 comentario:

  1. mmm 28´5 en estado de ralajación...Eso es la reostia

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