martes, 5 de octubre de 2010

Las enfermedades de los vampiros

El neurólogo Juan Gómez Alonso publicó en 1995 un artículo en la revista Neuropress titulado "Los vampiros a la luz de la medicina". En él se comentaban algunas de las enfermedades que podrían explicar la leyenda de los vampiros en el folklore europeo. Entre otras, se hablaba de la peste, el carbunco, la anemia, la rabia, la porfiria y el vampirismo psiquiátrico. Por su rareza, en esta entrada vamos a comentar las tres últimas.

Vampira buenorra, que no falte.

VAMPIROS Y RABIA
El virus de la rabia (género Lyssavirus, familia Rhabdovirus) produce una enfermedad de evolución fatal, de la que solo se han documentado 6 supervivientes. Curiosamente, en Europa se vivió una epidemia de esta enfermedad durante los siglos XVI y XVII, particularmente intensa en Hungría entre 1721 y 1728.

Perrito rabioso.

La rabia se transmite a los humanos por mordedura de un animal rabioso (perro, gato, lobo, murciélago). Inicialmente hay un periodo variable de incubación (1-3 meses) tras la que aparece una encefalitis aguda con síntomas inespecíficos (agitación, confusión, alucinaciones). Posteriormente se instaura la conocida encefalitis rábica, por afectación troncoencefálica, con un cuadro florido de agitación, agresividad, furor maníaco, pesadillas, alucinaciones, insomnio, hipersexualidad, espasmos laríngeos (con emisión de gruñidos), retracción de los labios (dejando a la vista los dientes), disfagia, hipersalivación, diplopia y alteraciones cardiovasculares.

Jeanna Giese, una de las 6 supervivientes a la rabia. Su historia aquí.

Como ya hemos comentado, la enfermedad evoluciona hacia la muerte pese al tratamiento (que consiste en lipmieza de la herida, gammaglobulina humana y vacuna antirrábica). En la biopsia podremos ver los típicos "cuerpos de Negri" en el cerebro de la víctima.


VAMPIROS Y PORFIRIA
La porfiria que se ha relacionado con estas criaturas es la porfiria eritropoyética congénita de Günther (conocida popularmente como "enfermedad de los vampiros"). Se produce un déficit de la enzima cosintetasa, de herencia autosómica dominante. Este grave defecto en la síntesis de porfirias produce un gran acúmulo de las mismas en los tejidos. En el cuadro podemos distinguir múltiples síntomas que nos recuerdan inevitablemente a los vampiros.

Sabíais que pondría una foto de estas.

-Fotosensibilidad extrema.
-Facies vampírica: Retracción de los labios, destrucción del cartílago nasal, deformidad de las orejas, color rojizo de la esclera, eritrodoncia.
-Anemia y ansiedad por la sangre (ya que antiguamente el manejo de la anemia incluía el beber sangre de animales, por lo que estos pacientes podrían tratar de conseguirla en grandes cantidades).
-Palidez cutánea (secundaria a la anemia).
-Intolerancia al ajo (ya que el disulfuro de alilo que contiene este alimento tiene propiedades hemolíticas, agravando el cuadro).
-Herencia AR (agregación familiar).


VAMPIROS Y PSIQUIATRÍA
El vampirismo es un trastorno psiquiátrico recogido en la CIE-10 (F65.8). Se describe como una parafilia caracterizada por la excitación sexual asociada a la necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir sangre, asociado o no al autoengaño creeencial de ser un vampiro. Se considera que tiene componentes de sadismo, necrofilia, sadomasoquismo y fetichismo.

Muchos de los pacientes con vampirismo son diagnosticados de esquizofrenia, sobre todo aquellos que ligan la ingesta de sangre a una necesidad vital, rechazando el móvil sexual. Según el psicólogo Richard Noll, podríamos distinguir varias fases en la génesis de este trastorno:
1-Infancia: Primer contacto con la sangre de una herida, obteniendo excitación con la misma.
2-Autovampirismo: Placer al ver o tomar la propia sangre.
3-Zoofagia: Ingeta de sangre de animales.
4-Vampirismo clínico: Ingesta voluntaria de sangre de otros seres humanos.

Algunas personas a lo largo de la historia han sido catalogados como afectados de vampirismo, entre los que se incluyen Vlad Draculea, Elizabeth Bathory, Gilles de Rais, Peter Kürten y Fritz Haarmann.

El rumano Vlad Draculea, al que pronto dedicaremos una entrada.

En el año 2002 se produjo el caso de Allan Menzies, un joven escocés de 22 años que se obsesionó con una película de vampiros ("The Queen of the Damned") tras verla más de 100 veces durante un mes. Hizo un trato mental con la protagonista de la película por el cual se convertiría en un vampiro inmortal si mataba a alguien. Allan asesinó a un amigo suyo (paradójicamente, el que le había prestado la película), se bebió su sangre y comió parte de su cerebro. En el juicio dijo que no se arrepentía ya que de esa manera se había convertido en un vampiro. Fue sentenciado a 18 años de cárcel, pero apareció muerto en su celda en 2004.

Allan Menzies, el vampiro moderno.

En fin, si después de esta entrada os vais a ver una de las películas de la saga Crepúsculo, os declararé persona non grata en este blog. Queda dicho.

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