jueves, 21 de octubre de 2010

Hermafrodito

Hermafrodito era el hijo de Afrodita (diosa griega del amor y la belleza) y Hermes (mensajero de los dioses), de los cuales recibió su nombre. Como Afrodita estaba casada con Héfeso (dios del fuego y la fragua), se sintió culpable de adulterio y dejó a su hijo en el monte Ida, donde fue criado por las ninfas. Con el paso del tiempo, el pequeño Hermafrodito se convirtió en un joven de gran belleza y porte físico.

Un día de verano, Hermafrodito tenía tanto calor que tomó un baño desnudo en un lago en las cercanías de Halicarnaso. Mientras estaba sumergido en el agua, la náyade Salmacis (espíritu de aquel lago) se sintió atraída por él y trató de conquistarlo, pero nuestro protagonista se resistió.

Salmacis se lanza sobre Hermafrodito, pero este la rechaza.

Poco después, Hermafrodito continuó su camino hasta que paró en una fuente a calmar su sed. Mientras estaba bebiendo agua, Salmacis saltó sobre él y gritó a los dioses "¡Haced que nada pueda jamás separarlo de mí ni separarme de él!".

Salmacis salta sobre Hermafrodito por segunda vez.

Los dioses le concedieron este deseo y ambos cuerpos se fusionaron para siempre en un solo ser de doble sexo. A partir de entonces, todo joven que se bañara en aquel lago correría la misma suerte que Hermafrodito, arrebatando su virilidad.

Hermafrodito, después de la fusión.

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