sábado, 17 de julio de 2010

Bob Marley y el melanoma metastásico

Aunque no inventó el reggae ni la cultura rastafari, Bob Marley tuvo el mérito de darlos a conocer al mundo, ejerciendo como embajador de la cultura jamaicana en todo el mundo. Defensor del ecologismo y la marihuana, el bueno de Bob llevó una vida loca que incluye 5 hijos, un intento de asesinato a tiros y dos épocas viviendo en New York y Londres.

Existen muchos rumores sobre la muerte de este personaje. He podido leer desde que se le gangrenó una herida jugando al fútbol porque no quiso ir al médico, hasta que fumaba papel de periódico que resultó ser tóxico. Nada más lejos de la realidad, Bob Marley murió de un melanoma metastásico, y a continuación os cuento la historia del final de su vida.


En Julio de 1977, lo que parecía una herida en un pie que no terminaba de curar resultó ser algo bastante peor. Bob Marley fue diagnosticado de Melanoma lentiginoso acral. Esta forma de melanoma es rara en la raza blanca (5-10%) pero la más frecuente en la raza negra (60%), y no tiene ninguna relación con la exposición solar, igual que en este caso tiene un mal pronóstico por el retraso en el diagnóstico. Bob Marley tenía 32 años.

La escasez de síntomas y la vorágine de la música llevó a Bob a no tomar ninguna medida con su melanoma ese verano, ni al siguiente, ni al otro. Le dio tiempo de completar una gira europea y un macroconcierto en el Madison Square Garden, hasta que en mayo de 1980 su salud empezó a deteriorarse y tuvo un episodio de parálisis. El melanoma se había extendido, incluyendo una hermosa metástasis cerebral.

Bob Marley se marchó entonces a la clínica del Dr. Josef Issels, en Suiza, en la que se trataba a pacientes con cáncer terminal que no habían respondido a otros tratamientos convencionales. Allí se utilizaban tratamientos basados en cambios dietéticos, sustancias naturales y otras terapias alternativas no del todo ortodoxas (fue muy criticado en su época por la escasa fiabilidad de sus métodos). Después de 8 meses de tratamiento sin éxito, Bob decidió volar a su Jamaica natal para morir.

A lo largo del vuelo, su estado fue empeorando hasta el punto en que tuvo que ser ingresado en el hospital Cedars of Lebanon de Miami cuando su avión aterrizó allí, no pudiendo coger el siguiente vuelo hacia Jamaica. Falleció el día 11 de mayo de 1981, a la edad de 36 años.

En el mismo instante que murió el hombre, nació la leyenda.

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